En mi paleta de color incluyo vivos tonos de azul ultramar, naranja de cadmio, verde ftalocianina y pigmentos blancos y negros , jugando con contrastes tonales, desde la vitalidad de los colores primarios hasta la profundidad de los negros fríos y los blancos titanio. Cada pincelada, ya sea lenta y metódica o rápida y contundente, sirve como registro de un momento en el tiempo, creando una intrincada danza de luz y movimiento, invitando al espectador a descubrir sus propias conexiones con las emociones que la contemplación de esta “insinuación paisajística” pueda sugerir.

acriilico y pigmento sobre lienzo - 116 x 89 cms.
acriilico y pigmento sobre lienzo - 116 x 89 cms.

El viaje a través de la abstracción es rebelde por naturaleza. Rompo con las normas establecidas y desafíando los límites de lo que se considera arte. Esta búsqueda constante por lo desconocido alimenta mi práctica y me impulsa a seguir explorando, a experimentar más allá de lo esperado. Así, mi trabajo se convierte en un espacio donde la libertad creativa se celebra, y donde el color y la forma encuentran su voz en un diálogo interminable.

Cada pintura es un capítulo de una historia en continua evolución, una invitación a explorar el vasto universo del color y la forma. En este viaje, el espectador no solo observa; se convierte en parte activa de la experiencia, participando en el juego de la percepción y la interpretación. La abstracción se convierte, así, en un puente que conecta lo interno y lo externo, lo personal y lo universal, todo ello impulsado por la fuerza indomable del color.